México enfrenta una realidad preocupante y contradictoria cuando se aborda el tema de la nutrición. Por un lado, el país no ha logrado frenar la creciente tendencia de obesidad y sobrepeso, lo que plantea serias implicaciones para la salud pública. Sin embargo, por otro lado, persiste la desnutrición en una parte significativa de la población, …
La doble fazenda del sistema alimentario mexicano: desnutrición y obesidad a la vez, un drama de salud pública que no cesa

México enfrenta una realidad preocupante y contradictoria cuando se aborda el tema de la nutrición. Por un lado, el país no ha logrado frenar la creciente tendencia de obesidad y sobrepeso, lo que plantea serias implicaciones para la salud pública. Sin embargo, por otro lado, persiste la desnutrición en una parte significativa de la población, lo que también tiene graves consecuencias para la calidad de vida de los mexicanos.
La obesidad es un problema creciente en México y ha sido un tema de preocupación durante varios años. Según el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, en la semana 33 de 2025 se registró un total de 38.6% de personas con obesidad, lo que significa que uno de cada tres mexicanos presenta algún grado de sobrepeso o obesidad. Esto no solo afecta la salud individual, sino que también puede generar problemas sociales y económicos a largo plazo.
La combinación de obesidad y desnutrición en México es particularmente preocupante. A pesar de que se han logrado avances en la lucha contra la pobreza y el hambre, sigue siendo un reto importante para el país. Según datos del Banco Mundial, en 2020, alrededor del 8% de la población mexicana vivía en condiciones de desnutrición severa, lo que puede causar daños permanentes en la salud y el desarrollo.
La coexistencia de obesidad y desnutrición en México puede parecer paradójica, pero es una realidad compleja que requiere una aproximación integral. En primer lugar, es necesario reconocer que la nutrición es un derecho fundamental para todos los seres humanos, y que el acceso a alimentos saludables y suficientes es crucial para prevenir enfermedades crónicas como la obesidad.
En segundo lugar, es importante comprender que la obesidad y la desnutrición no son problemas aislados, sino que están estrechamente relacionados con otros factores sociales y económicos. La pobreza, la falta de acceso a servicios de salud y educación, y las condiciones laborales precarias pueden contribuir a la desnutrición y la obesidad.
Finalmente, es necesario implementar políticas públicas efectivas para abordar este problema complejo. Esto puede incluir la promoción de la agricultura sostenible y la producción local, la creación de programas de nutrición y educación para la población vulnerable, y la implementación de políticas sociales que favorezcan el acceso a servicios de salud y educación.
En resumen, México enfrenta una realidad contradictoria y preocupante en cuanto a la nutrición. La obesidad y la desnutrición coexisten en un país que necesita abordar este problema complejo con una aproximación integral y sostenible. Es hora de reconocer que la nutrición es un derecho fundamental para todos los mexicanos, y de implementar políticas públicas efectivas para prevenir enfermedades crónicas y garantizar el bienestar de toda la población.





