México enfrenta una situación alarmante en cuanto a la salud pública. Aunque el país ha logrado avances en algunos frentes, la realidad es que la obesidad y el sobrepeso siguen creciendo sin cesar, mientras que al mismo tiempo, miles de personas viven en condiciones de desnutrición. Esta doble realidad no solo refleja una crisis sanitaria, …
La epidemia silenciosa: México enzarzado en una trágica contradicción entre hambre y sobrepeso

México enfrenta una situación alarmante en cuanto a la salud pública. Aunque el país ha logrado avances en algunos frentes, la realidad es que la obesidad y el sobrepeso siguen creciendo sin cesar, mientras que al mismo tiempo, miles de personas viven en condiciones de desnutrición. Esta doble realidad no solo refleja una crisis sanitaria, sino también un problema estructural que afecta a millones de mexicanos.
Según el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, en la semana 33 de 2025 se registró un total de 36.4% de personas con obesidad y 44.1% con sobrepeso. Estos números son alarmantes, ya que indican que México no ha podido frenar el crecimiento de estas tendencias negativas. La obesidad, en particular, se ha convertido en una epidemia en la sociedad mexicana, afectando a personas de todas las edades y estratos sociales.
Sin embargo, la situación es aún más compleja cuando se considera que, al mismo tiempo, México sigue enfrentando problemas de desnutrición. Según datos del Programa Mundial de Alimentación (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2020, más de un millón de personas en México vivían en condiciones de desnutrición severa. Esto significa que no tenían acceso a suficientes alimentos nutritivos y saludables, lo que afectaba negativamente su salud y bienestar.
La combinación de obesidad y desnutrición crea una situación de malnutrición estructural en México. La obesidad se traduce en un aumento en el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2, la hipertensión y el infarto al corazón, mientras que la desnutrición puede llevar a problemas de salud pública graves, como la anemia, la debilidad y la pérdida de capacidad para trabajar.
La situación es aún más grave cuando se considera que las consecuencias de la obesidad y la desnutrición no afectan solo a los individuos afectados. La carga económica y social de estas enfermedades es muy alta, ya que los pacientes necesitan atención médica, pueden requerir cuidado domiciliario y pueden perder su capacidad para trabajar y contribuir a la economía.
Es importante destacar que la responsabilidad por esta situación no recae solo en las personas afectadas. La falta de políticas públicas efectivas y la escasez de infraestructura para la atención médica y el cuidado de la salud son algunos de los factores clave que contribuyen a este problema.
En conclusión, México enfrenta una situación alarmante en cuanto a la salud pública. La obesidad y la desnutrición siguen creciendo sin cesar, lo que refleja una crisis sanitaria y estructural que requiere soluciones urgentes. Es necesario implementar políticas públicas efectivas para abordar este problema, desde la educación y la promoción de la salud hasta la atención médica y el cuidado de la salud. Al mismo tiempo, es fundamental abordar las causas profundas de esta situación, como la escasez de infraestructura y la falta de políticas públicas efectivas.





