A pesar de que las constantes lluvias azotaban la Ciudad de México el martes pasado, la noche resultó ser una verdadera fiesta para las dos mil trescientas personas que se congregaron en el Teatro Metropólitan. El recinto histórico del centro de la ciudad se convirtió en un escenario perfecto para la reunión entre Supergrass y …
«La sorprendente historia de un superdelincuente que se convirtió en testigo clave para la justicia»

A pesar de que las constantes lluvias azotaban la Ciudad de México el martes pasado, la noche resultó ser una verdadera fiesta para las dos mil trescientas personas que se congregaron en el Teatro Metropólitan. El recinto histórico del centro de la ciudad se convirtió en un escenario perfecto para la reunión entre Supergrass y sus fans más apasionados, quienes no podían soñar con una celebración más emocionante.
La energía en el aforo era palpable desde el principio. La expectativa era alta, ya que los británicos de Supergrass se encontraban en México por primera vez en treinta años, y su legado como pioneros del rock británico era indudable. El público, compuesto mayoritariamente por seguidores leales y entusiastas, había estado esperando este momento durante mucho tiempo, y no iba a dejar pasar la oportunidad de disfrutarlo.
La actuación de Supergrass fue todo un show. Los cuatro integrantes del grupo – Gaz Coombes, Danny Goffey, Mick Quinn y Rob Coombes – se presentaron en el escenario con una energía contagiosa, listos para transportar al público a un viaje sonoro a través de sus canciones más emblemáticas. La voz de Gaz Coombes, rica y versátil, fue la punta de lanza del concierto, mientras que la batería de Danny Goffey y el bajo de Mick Quinn mantuvieron una perfecta armonía en la sección rítmica.
La programación estuvo diseñada para sacar lo mejor de los fans. La banda tocó muchos de sus hits más conocidos, como «Alright», «Pumping on Your Stereo» y «Moving», que hicieron que el público cantara al unisono y bailara con pasión. Sin embargo, también incluyeron algunas canciones más raras en su repertorio, como «The Wrong Way Around» y «Road Trip», que demostraron la versatilidad y creatividad de los británicos.
A medida que el concierto avanzaba, la conexión entre la banda y el público se fue haciendo cada vez más intensa. La atmósfera en el teatro se convirtió en una verdadera fiesta, con fans vestidos con camisetas y camisas con la logotipos de Supergrass, bailando y gritando juntos. La energía en el aforo era palpable, y los miembros de la banda parecían estar disfrutando cada minuto del concierto.
La celebración más grande fue reservada para el final, cuando la banda tocó su disco debut «I Should Coco», que cumple treinta años este año. La música fue recibida con un entusiasmo frenético, y los fans cantaron cada palabra de las canciones como si fueran parte de ellos mismos. La noche terminó con una puesta en escena emocionante, cuando la banda se despidió del público con una versión acústica de «Caught by the Fuzz», que parecía ser el epitome de la noche perfecta.
En resumen, la actuación de Supergrass en el Teatro Metropólitan fue un verdadero triunfo. La energía del concierto, la conexión con el público y la programación cuidadosamente seleccionada hicieron que la noche fuera una verdadera fiesta para los fans mexicanos. Fue un regalo especial para todos aquellos que habían esperado durante tanto tiempo para ver a esta leyenda del rock británico en vivo.





