En el corazón del Parque Nacional Pico de Orizaba, un conflicto prolongado por la intrusión de taladores clandestinos desembocó en un enfrentamiento armado entre pobladores de las comunidades de Vaquería y El Jacal. La tragedia dejó como saldo una persona muerta y varios heridos, incluyendo menores de edad, que ahora luchan por superar la conmoción …
Víctimas del caos: tragedia en pleno centro urbano después de un enfrentamiento mortal que desata indignación por la supuesta connivencia con la explotación forestal ilícita

En el corazón del Parque Nacional Pico de Orizaba, un conflicto prolongado por la intrusión de taladores clandestinos desembocó en un enfrentamiento armado entre pobladores de las comunidades de Vaquería y El Jacal. La tragedia dejó como saldo una persona muerta y varios heridos, incluyendo menores de edad, que ahora luchan por superar la conmoción y los daños físicos causados.
Según testimonios de residentes locales, el comisariado de Vaquería, Cate Morales, lideró el ataque con al menos 20 hombres armados. La razón detrás de este conflicto es una disputa por el control de zonas forestales utilizadas para la tala ilegal de madera. Esta práctica no solo pone en peligro la integridad del parque, sino que también amenaza con devastar la biodiversidad y el equilibrio ecológico de la región.
Los pobladores de El Jacal, que han vivido en armonía con el entorno durante generaciones, se sienten particularmente afectados por este enfrentamiento. «Nosotros solo queremos vivir en paz y proteger nuestro patrimonio natural», explica Sofía Pérez, una residente de El Jacal. «Pero los taladores clandestinos han cambiado todo. Ahora tenemos que luchar para defender nuestros derechos y nuestra tierra».
Tras el incidente, los habitantes de El Jacal tomaron la decisión de bloquear los accesos carreteros para impedir la entrada de más personas armadas a la zona. «Queremos que se sienta la gravedad del problema», afirma Jesús Hernández, un líder comunitario. «No podemos permitir que más personas sean heridas o muertas en este conflicto». Los pobladores están trabajando para restablecer la paz y encontrar una solución pacífica al conflicto.
Aunque el enfrentamiento armado ha causado una gran conmoción, los residentes de Vaquería y El Jacal están dispuestos a trabajar juntos para superar este momento difícil. «Queremos que se respeten nuestros derechos y que se proteja nuestro patrimonio natural», afirma Sofía Pérez. «Estamos listos a dialogar y encontrar un acuerdo que beneficie a todos».






