En lo que a barbas se refiere, la suya es de alcurnia, aunque sea escasa. En los últimos meses, el príncipe Guillermo, el noble británico de cabeza brillante, se ha dejado un poco de barba. El heredero al trono estrenó barba en agosto, con una publicación de Instagram en la que felicitaba al equipo británico …
Donde crece la barba, crecen las opiniones

En lo que a barbas se refiere, la suya es de alcurnia, aunque sea escasa.
En los últimos meses, el príncipe Guillermo, el noble británico de cabeza brillante, se ha dejado un poco de barba. El heredero al trono estrenó barba en agosto, con una publicación de Instagram en la que felicitaba al equipo británico por su éxito en los Juegos Olímpicos. En aquel momento el crecimiento era leve, como si hubiera olvidado la máquina de afeitar durante un largo fin de semana. Apenas y tocaba sus patillas.
Esa versión de la barba irregular del príncipe no duró mucho. Según dijo a la revista People en noviembre, se afeitó a petición de su hija, la princesa Carlota, quien, al parecer, se echó a “llorar a mares” al ver el nuevo aspecto de su padre.
Pero la semana pasada la barba volvió —más poblada, aunque solo un poco— cuando Guillermo sirvió la comida de Navidad en una organización benéfica en Londres y asistió a la reapertura de la catedral de Notre Dame en París durante el fin de semana.
En este último acto, el aspecto del príncipe fue muy bien valorado por al menos un líder mundial. “Es un hombre atractivo. Anoche estaba muy, muy guapo”, dijo el presidente electo Donald Trump al New York Post.
La sección de chismes de esa publicación, Page Six, se refirió a la barba como “ruda”, aunque eso es probablemente exagerar el discreto desaliño del príncipe.






