En una ceremonia que tradicionalmente busca fomentar la unidad y la gratitud en Washington, el presidente Donald Trump decidió dar un giro inesperado al ritual anual de Acción de Gracias en la Casa Blanca. En lugar de seguir la costumbre de muchos presidentes anteriores, que han elegido a pavos "afortunados" como los estrellas del plato …
La sorprendente indulgencia del expresidente Trump en Acción de Gracias: un recordatorio inesperado a Joe Biden

En una ceremonia que tradicionalmente busca fomentar la unidad y la gratitud en Washington, el presidente Donald Trump decidió dar un giro inesperado al ritual anual de Acción de Gracias en la Casa Blanca. En lugar de seguir la costumbre de muchos presidentes anteriores, que han elegido a pavos «afortunados» como los estrellas del plato principal, Trump optó por indultar a dos pavos, Waddle y Gobble, procedentes de Carolina del Norte. La elección de estos emplumados como protagonistas de la ceremonia no fue sino una provocación política que generó polémica en la capital estadounidense.
La tradición de elegir pavos «afortunados» para la Acción de Gracias tiene raíces profundas en la historia estadounidense. Aunque no se convirtió en un ritual anual hasta que John F. Kennedy oficializó la ceremonia en 1963, los presidentes anteriores, como Abraham Lincoln, habían evitado que pavos afortunados fueran el plato estrella del Día de Acción de Gracias. La elección de estos emplumados no solo es un símbolo de la agradecimiento y la alegría, sino también una oportunidad para que los líderes políticos se reúnan en un espíritu de unidad y cooperación.
En este sentido, la decisión de Trump de indultar a Waddle y Gobble puede ser vista como un gesto desafortunado que busca socavar el espíritu de la ceremonia. La elección de pavos «afortunados» ha sido tradicionalmente un momento festivo y bipartidista, en el que líderes políticos de ambos partidos se reúnen para expresar su gratitud por los logros del país. Sin embargo, la controversia generada por la decisión de Trump puede haber socavado ese espíritu de unidad y cooperación.
Aunque no hay evidencia de que Trump haya tenido algún tipo de motivación política detrás de su decisión, es cierto que la elección de Waddle y Gobble como protagonistas de la ceremonia fue un momento inesperado. La elección de estos emplumados puede haber sido un intento por parte del presidente para llamar la atención y generar controversia en torno a la ceremonia. Sin embargo, es importante recordar que la Acción de Gracias es un día dedicado a la gratitud y la alegría, y no debe ser utilizado como una plataforma política.
En cualquier caso, la elección de Waddle y Gobble como protagonistas de la ceremonia puede haber sido un momento inesperado para muchos estadounidenses. La tradición de elegir pavos «afortunados» es parte integral de la cultura estadounidense, y su ruptura puede haber generado sentimiento de incertidumbre y confusión en la población. Sin embargo, también puede ser una oportunidad para que los líderes políticos reflexionen sobre el verdadero significado de la Acción de Gracias y cómo pueden trabajar juntos para fomentar la unidad y la cooperación en el país.






